Archive for julio, 2012

La huerta


2012
07.17

La verdad que no hemos vuelto a hablar de la huerta desde que la cavaramos en invierno, cosa mala, porque han pasado muchas cosas que me temo se quedarán en el tintero.

la huerta lista para el combate

la huerta lista para el combate

Poco después de cavar y echar algo de basura de caballo, ya casi en febrero, enchufamos los ajos en el surco de las fresas, por aquello de la asociación, pero sin pensar en que más tarde las unas pedirían agua y los otros no. Aún con esas, aguantaron los dos un invierno presumiblemente duro:

las fresas y los ajos aguantando el tirón

las fresas y los ajos aguantando el tirón

La preparación de semilleros empezó en marzo con lo que teníamos recopilado, sin pensar en diseño ni asociaciones ni nada por el estilo, así que hicimos sobre todo tomate, pimiento, pepino, calabacín y un guisante perdido que apareció por sorpresa:

haciendo semilleros

haciendo semilleros

En abril seguía helando y nevando, y en mayo ya pintaba maneras primaverales, pero alguna noche también acariciamos los grados negativos, por lo que siguiendo el consejo de los paisanos nos abstuvimos de plantar hasta el 15-20 de junio. Semana fuerte de la temporada hortícola:
– transplante de plantones propios: tomate, pepino, pimiento, lechugas
– regalo del tío Luis: lombarda, calabazas de guitarra y más lechuga
– las cebollas vinieron del mercado de Segovia
– las judías (de mata baja y trepadoras) llegaron de la mano de Rosario y Félix
– varias de la familia de las coles, una alcachofa y más tomates comprados en el Economato Macabeo de Collado Villalba (calle Venta 25, posterior)
– directamente en semilla: sandía, melón, girasoles, maíz
– y las patatas, mitad bretonas y mitad de Rosario, muy a su pesar por “lo mala que es esa tierra para las patatas”

Sin mucho orden ni concierto fuimos colocando según nos parecía y no quedó muy mal la cosa:

la huerta a mediados de julio

la huerta a mediados de julio

El tema del riego lo arreglamos recuperando una red de goteo, que funciona más mal que bien, pero lo dejamos para el último momento y las prisas mandaban. El caso es que los tubos tienen puntos muy mal puestos, haciendo que pierda presión y que el agua no complete el circuito, así que toca complementar con manguera y regadera, lo cual tiene su encanto. Ahora que aprieta el calor, es cosa de todos los días, unas piden más que otras, eso sí.

En fin, que a estas alturas ya estamos recogiendo judías verdes, lechugas (aunque espigan enseguida) y ayer desenterré las patatas bretonas, que estaban muy mustias, pero algo han dado. De momento y afortunadamente ningún problema de plagas:

judías verdes

judías verdes

las patatas se multiplicaron por 3

las patatas se multiplicaron por 3

a la rica ensalada

a la rica ensalada

Los tomates ya despuntan, incluso hay alguno pintón, pero me da a mi que hasta dentro de una o dos semanas no los catamos:

tomates

tomates

Look Simba


2012
07.12

http://www.youtube.com/watch?v=b5ysozbuPuI&feature=watch_response

-Simba, todo cuanto ves se mantiene unido en un delicado equilibrio, como rey debes entender ese equilibrio y respetar a todas las criaturas, desde la pequeña hormiga, hasta el veloz antílope
-¿Pero no comemos antílopes?
– Sí, Simba verás te explicaré al morir nuestros cuerpos alimentan la hierba y los antílopes se comen la hierba y así todos estamos conectados en el GRAN CICLO DE LA VIDA.

Así que llegó la hora de Pico:

Pico se despide

No ha sido fácil ni tampoco divertido, la idea de que no deja de ser un estupendo pollo que ha vivido feliz y un poco de hambre han sido de gran ayuda para continuar con el ciclo vital…

pico-caput

pico-caput

pico en pepitoria

pico en pepitoria

Receta:
http://www.lacocinademicasa.net/2011/09/pollo-en-pepitoria-paso-paso.html
Bon appetit!

PD. Puede parecer frío, descorazonado e includo “gore”, pero cuando vamos al supermercado no nos preocupamos de cómo ha vivido el pollo que compramos. La línea de refrigerados representa la separación con el mundo animal del que nos alimentamos y rompe el enlace de un ciclo perdido y al que nuestros padres y abuelos estaban tan acostumbrados.